Castros - Prehistoria
   
   
 

El castro de San Chuis, vinculado a las explotaciones auríferas de la zona en época romana, fue excavado en los años 1962-1963 y 1983-1985. Tiene la consideración de Bien de Interés Cultural.

El material arqueológico recuperado indica que el asentamiento se utilizó intensamente a partir de la primera mitad del siglo I y que se mantuvo poblado hasta el siglo IV. Se asienta sobre un promontorio de contorno triangular defendido por un gran foso al oeste que delimita el antecastro, protegido por una serie de cinco fosos y contrafosos.

Al este y al norte conserva importantes lienzos de muralla, construida según el sistema de módulos rectangulares de esquinas redondeadas adosados unos con otros. Se han excavado dos sectores.

El sector inferior está integrado por cabañas de planta circular con muros de pizarra tabular trabadas con mortero calizo, dispuestas según las características generales del urbanismo castreño: casas independientes, sin medianeras, donde los accesos se sitúan aprovechando los espacios intersticiales. Junto a estas construcciones se encuentra una casa de planta cuadrada, con una técnica constructiva diferente.

El sector superior incluye casas con ángulos rectos con muros medianeros, alineadas, de varias dependencias regulares. Destaca la pavimentación de las calles con losas de pizarra.

Se han recuperado también abundantes objetos, cerámica, restos de un canal cubierto para evacuar aguas superficiales y una tosca escultura de un rostro humano (la única de la cultura castreña hallada en Asturias), todo ello depositado en el Museo Arqueológico de Asturias.

Su situación, dominando amplias perspectivas del suroccidente astur, ha permitido clasificar este poblado como residencia de funcionarios y técnicos de la administración minera romana.