Presente a lo largo de los milenios en el paisaje costero de Llanes y objeto de las más variadas devociones, Peña Tú se convirtió también en objeto de culto científico y erudito a partir de Agosto de 1913, cuando fue visitada por ver primera por Eduardo Hernández Pacheco y el Conde de la Vega del Sella. Meses después sería Juan Cabré quien completó las observaciones y realizó el calco clásico y más difundido hasta hoy de las pinturas y grabados que decoran la peña.
Los descubridores construyen en torno a los grabados y pinturas de Peña Tú un discurso científico que se superpone a los previos discursos religioso y legendario: se trata de un ídolo del final del Neolítico o los comienzos de las Edades de los Metales, con un carácter conmemorativo funerario o de monumento sagrado del pueblo que habitó la comarca.
Peña Tú jugó además un papel clave para establecer la fecha del arte esquemático de la Península Ibérica. Hernández Pacheco emplea la asociación en Peña Tú del ídolo y el puñal con las figuras humanas esquemáticas para extender a todas estas la misma edad de final del Neolítico o inicios de la Edad del Bronce.
En 1923 Peña Tú es declarado Monumento Nacional.
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